Costa-Gavras, Doctor Honoris Causa

Coincidiendo con la ceremonia de Santo Tomás de Aquino, el Paraninfo, un símbolo de la cultura universitaria, albergó el acto de investidura de los nuevos doctores. Este año, la Universidad Complutense de Madrid ha entregado el doctor “Honoris Causa” al director greco-francés Costa-Gavras, uno de los grandes maestros del cine en activo. Costa-Gavras se suma al exclusivo grupo de cineastas en recibir dicha mención ya que tan solo Carlos Saura, Luis García Berlanga y Luis Buñuel – a título póstumo – lo poseen.
La apuesta de Costa-Gavras por mostrar situaciones de injusticia con la voluntad de motivar políticamente al público constituye un rasgo característico de su carrera cinematográfica. Esta habilidad la ha querido resaltar Carlos Andradas, Rector de la UCM, cuando ha expresado que las obras del cineasta han conseguido “un combate contra la injusticia”. 
La “laudatio” fue pronunciada por José Antonio Jiménez de las Heras, Vicedecano de estudiantes y profesor de la Facultad de Ciencias de la Información. Jiménez de las Heras ha hecho hincapié en la capacidad del cineasta para “alumbrar casi un género propio dentro del cine político” y de la influencia que ha ejercido en directores de “ambos lados del Atlántico”.
En su discurso, Costa-Gavras, referente del cine comprometido o político, ha señalado el “bello regalo” que suponía la entrega del doctor “Honoris Causa”. No ha querido olvidarse de su amigo Jorge Semprún, coguionista de varias de sus películas, que le ayudó a “estructurar su comprensión del movimiento político”. Manifestó que sus vínculos con nuestro país comenzaron a principios de los años sesenta, cuando trabajó como ayudante de dirección en Torrevieja (Alicante). En este sentido, ha indicado que España ha estado siempre presente en su vida profesional y personal.
“El cine debe decidir qué papel quiere en el siglo XXI, si ser arte o apostar por la rentabilidad”. Con esta frase de significado tan rotundo, el director confirma lo que José Antonio Jiménez de las Heras pronunció durante la “laudatio”: “nunca perderá la capacidad de indignación moral”. De esta manera, se perpetúa, precisamente, las denuncias y el carácter combativo de su cine, siempre presentes en su obra cinematográfica.