Una ventana hacia Madrid

Desde el pasado 9 de Febrero hasta el 22 de Mayo, el Museo Thyssen propone la exposición “Realistas de Madrid”. En ella podemos apreciar la obra de siete artistas españoles que emplearon su talento, más que venerable, para acercarnos al corazón de su ciudad.
El realismo está fuertemente arraigado en la tradición pictórica española. Sin embargo, hay muchos tipos de pintura realista. En esta exposición se observa el peso de un realismo que afronta la obra artística preservando el amor por lo cotidiano a la vez que explora las huellas que deja el ser humano en su hogar y en su ciudad. Los realistas madrileños se despojan de la retórica y abordan la realidad de la manera más directa posible. Amalia Avia, Francisco López, Julio López, María Moreno, Esperanza Parada, Isabel Quintanilla y Antonio López poseen una formación en común forjada en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. La muestra, que combina la pintura, la escultura, el relieve y el dibujo, está tratada desde la evocación sentimental del espacio y del tiempo.
El recorrido por la exposición viene introducido por una serie de escenarios envueltos de una intimidad silenciosa. Guillermo Solana, director artístico del Museo y comisario de la exposición, señala que estos artistas “abordaron lo humano sin ser visto”. Por eso, pese a que la presencia humana está prácticamente ausente en la pintura, se complementa con la escultura de los hermanos López con una sorprendente afinidad con la tradición griega.
El punto de partida inicia con las naturalezas muertas y prosigue hacia los espacios más íntimos, como el cuarto de baño. Estas naturalezas muertas a veces parecen inofensivas por su aparente sencillez. Sin embargo, tras ellas se esconde una clara intención que en algunos casos se puede deducir a través de los símbolos como el de la “vanitas”, objetos que esconden la simbología del paso del tiempo y de la muerte.
El recurso de la ventana, que liga a los pintores con la nostalgia, se ha manifestado de manera continua a lo largo de los siglos. En este caso, se manifiesta la atracción por ellas y por las puertas como umbrales que protegen la intimidad. No olvidemos que este recurso, que permite a los pintores jugar con la perspectiva, está emparentado con el arte holandés del siglo XVII. Para los realistas de Madrid, son espacios de tránsito que crean un suspense narrativo de una fuerza increíble.
Pese a mostrar cierta reticencia, estos maestros de la pintura salen de la casa paulatinamente hacia el exterior para llevarnos a admirar las vistas urbanas de Madrid. La plasmación de las calles más emblemáticas de la capital evoca en nuestra mente el paso del tiempo no solo en la pintura sino también en las calles y la transformación de sus edificios.