Mali: La revolución del pozo low cost

La revolución del agua en Mali

 

Una nueva forma de extracción hidráulica funciona en Malí de la mano de Geólogos Sin Fronteras desde el 2015. Se trata de la construcción de pozos replicando con trabajo manual lo que anteriormente hacía una maquinaria, lo que reduce de 15.000 a 400 euros el precio de disponer de agua potable para el consumo y los cultivos. Además de en el trabajo humano, el proyecto se sustenta en la reutilización de recursos y la contratación de mano de obra locales.

Todo comenzó en Beleko, población de 4.000 habitantes situada a 200 km de la capital de Malí. Según datos de UNICEF y la OMS, en 2015 el 36% de la población rural del país carecía de agua limpia. Geólogos sin Fronteras (GSF), que opera en Malí desde el 2010, escogió en 2014 esta localidad para desarrollar el innovador proyecto hidráulico, que ya había sido experimentado en Bolivia por misioneros baptistas de origen estadounidense.

La técnica consiste en perforar el suelo con una broca metálica reutilizada, a la que se tallan puntas con una radial. Se excava una zanja llena de agua que reblandece el terreno, y se cuelga la broca de un trípode con puntales. Un equipo de obreros ase una cuerda que acciona la broca en vertical mediante un movimiento de tira y afloja, mientras otra persona se encarga de que el aparato perfore en línea recta. Esta actividad manual durará diez días, un tiempo mayor que el mismo trabajo realizado por máquinas, pero con idéntico resultado. Se excava hasta los once metros de profundidad, y los residuos generados van cayendo a la franja. Finalmente, se instala un sistema extractor de agua con manivela que puede abastecer con 1000 litros por hora, lo suficiente para regar un huerto familiar.

Pedro Martínez Santos, profesor de Hidrología en la facultad de Ciencias Geológicas de la Universidad Complutense de Madrid y cooperante de GSF, era consciente de la calidad del agua de Beleko, que sin embargo sufría la contaminación por el contacto con el aire de pozos que habían sido excavados artesanalmente. Era la capacidad adquisitiva, y no la calidad del agua, el obstáculo a franquear en un país que ocupa el puesto 179 de los 188 en el Índice de Desarrollo Humano.

Desde la UCM, Martínez Santos y otros cooperantes de GSF redactaron el proyecto para la producción de pozos low cost en Malí, que contó con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación al Desarrollo con un presupuesto de 150.000 euros. Tras una semana en Dallas aprendiendo el método, el equipo de geólogos y constructores puso en práctica la extracción de agua en territorio malí, y allí se enfrentaron a problemas, como la dureza del suelo, que los obligaron a la creación de un taller propio para adaptar la técnica a las necesidades del área.

Los primeros sondeos fueron realizados exitosamente en el jardín de Fiankala, siendo el último de ellos operado bajo la responsabilidad del equipo de obreros locales. De cara el futuro, además de novedades técnicas como el ensanche del diámetro de la perforación, o la introducción de bombas eléctricas para la extracción del agua, los pozos low cost tienen la intención de convertirse en un modelo de negocio que puedan explotar los trabajadores de Beleko de manera independiente.