Bulgari y Roma, Museo Thyssen-Bornemisza

El Museo Thyssen-Bornemisza acoge una gran colección de joyas de la prestigiosa firma italiana Bulgari de forma temporal, en una exposición bajo el nombre de “Bulgari y Roma”.

Desde la fundación de la marca por Sotirios Voulgaris en 1884, la Ciudad Eterna ha servido de inspiración a este y a los posteriores diseñadores de la firma, para dar forma a sus artículos y obras, recreando las principales maravillas artísticas de Roma en las más exclusivas e innovadoras joyas. Bajo el leiv motiv de los monumentos de la capital italiana, podemos encontrar artículos que evocan el Coliseo, el Panteón, o la Plaza de España entre muchos otros.

A través de las joyas cedidas para esta exposición se puede ver también la evolución artística de dicha ciudad desde los tiempos de la Roma Clásica hasta el Barroco de Bernini, pasando por el enormemente prolífico periodo renacentista. Asimismo también resulta interesante comprobar los cambios vividos en la propia marca desde el momento de su fundación, pues a pesar de haber puesto su mirada en el pasado, esta no ha permanecido ajena a los cambios políticos y sociales que ha vivido Italia desde entonces.

Una búsqueda de reafirmación de la increíblemente prolífica Ciudad Eterna unida a la exaltación de la belleza de su arte plasmada en artículos de lujo que reflejan lo que Roma ha sido, y que proyectan su destello en la actualidad.

La revolución del agua en Mali

 

Una nueva forma de extracción hidráulica funciona en Malí de la mano de Geólogos Sin Fronteras desde el 2015. Se trata de la construcción de pozos replicando con trabajo manual lo que anteriormente hacía una maquinaria, lo que reduce de 15.000 a 400 euros el precio de disponer de agua potable para el consumo y los cultivos. Además de en el trabajo humano, el proyecto se sustenta en la reutilización de recursos y la contratación de mano de obra locales.

Todo comenzó en Beleko, población de 4.000 habitantes situada a 200 km de la capital de Malí. Según datos de UNICEF y la OMS, en 2015 el 36% de la población rural del país carecía de agua limpia. Geólogos sin Fronteras (GSF), que opera en Malí desde el 2010, escogió en 2014 esta localidad para desarrollar el innovador proyecto hidráulico, que ya había sido experimentado en Bolivia por misioneros baptistas de origen estadounidense.

La técnica consiste en perforar el suelo con una broca metálica reutilizada, a la que se tallan puntas con una radial. Se excava una zanja llena de agua que reblandece el terreno, y se cuelga la broca de un trípode con puntales. Un equipo de obreros ase una cuerda que acciona la broca en vertical mediante un movimiento de tira y afloja, mientras otra persona se encarga de que el aparato perfore en línea recta. Esta actividad manual durará diez días, un tiempo mayor que el mismo trabajo realizado por máquinas, pero con idéntico resultado. Se excava hasta los once metros de profundidad, y los residuos generados van cayendo a la franja. Finalmente, se instala un sistema extractor de agua con manivela que puede abastecer con 1000 litros por hora, lo suficiente para regar un huerto familiar.

Pedro Martínez Santos, profesor de Hidrología en la facultad de Ciencias Geológicas de la Universidad Complutense de Madrid y cooperante de GSF, era consciente de la calidad del agua de Beleko, que sin embargo sufría la contaminación por el contacto con el aire de pozos que habían sido excavados artesanalmente. Era la capacidad adquisitiva, y no la calidad del agua, el obstáculo a franquear en un país que ocupa el puesto 179 de los 188 en el Índice de Desarrollo Humano.

Desde la UCM, Martínez Santos y otros cooperantes de GSF redactaron el proyecto para la producción de pozos low cost en Malí, que contó con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación al Desarrollo con un presupuesto de 150.000 euros. Tras una semana en Dallas aprendiendo el método, el equipo de geólogos y constructores puso en práctica la extracción de agua en territorio malí, y allí se enfrentaron a problemas, como la dureza del suelo, que los obligaron a la creación de un taller propio para adaptar la técnica a las necesidades del área.

Los primeros sondeos fueron realizados exitosamente en el jardín de Fiankala, siendo el último de ellos operado bajo la responsabilidad del equipo de obreros locales. De cara el futuro, además de novedades técnicas como el ensanche del diámetro de la perforación, o la introducción de bombas eléctricas para la extracción del agua, los pozos low cost tienen la intención de convertirse en un modelo de negocio que puedan explotar los trabajadores de Beleko de manera independiente.

 

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Considerado durante mucho tiempo como pintor aficionado, coleccionista y mecenas de sus amigos impresionistas, Caillebotte (1848-1894) se cuenta hoy en día entre los miembros más importantes del grupo.

Pintó sus primeros estudios sobre jardines y naturaleza en la propiedad familiar de Yerres, a las afueras de París, donde descubrió su amor e interés por el tema. En 1872 comenzó a recibir clases en el estudio Bonnat y, cuando fue invitado a participar en la segunda exposición impresionista en 1876, empezó a ayudar tanto a sus amigos Monet y Renoir como a otros artistas, comprándoles obras y organizando las exposiciones. Su muerte con apenas 45 años supuso un abrupto final a una carrera artística que estaba en plena evolución, lo cual, unido al revuelo causado por el gran legado de pintura impresionista que dejó al Estado francés, eclipsó la profunda originalidad de su trabajo.

Caillebotte, pintor y jardinero, una exposición organizada en colaboración con el museé des impressionnismes Giverny –donde se ha podido visitar entre el 25 de marzo y el 3 de julio de 2016–, profundiza en el tema del jardín en la obra del artista, así como en su relación con Claude Monet. La muestra se compone de cuatro capítulos centrados en los lugares donde Caillebotte vivió y trabajó: El París de Haussmann: un universo mineral; Veranos en Yerres: 1861-1879; El Sena y los viajes a Normandía: 1880-1888 y Le Petit‐Gennevilliers: 1888-1894.

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La Universidad Complutense de Madrid (UCM), a través de su Fundación General (FGUCM) y del Vicerrectorado de Relaciones Internacionales y Cooperación, y con el patrocinio del Banco Santander, puso en marcha en el año 2006 la Escuela Complutense Latinoamericana (ECL). Se trata de una iniciativa de carácter formativo cuyo propósito principal consiste en potenciar un marco de cooperación universitaria de ámbito internacional, promoviendo actividades que aumenten los lazos de unión no sólo entre las instituciones, sino especialmente entre los miembros de las comunidades universitarias.

De esta forma, la Escuela Complutense Latinoamericana nació para estrechar los vínculos que interrelacionan a la Universidad Complutense con el resto de instituciones académicas universitarias de América Latina, hermanadas ya en muchos casos mediante convenios de colaboración. Así, la Escuela surge como un punto de encuentro entre España y Latinoamérica, en el que docentes y estudiantes de diferentes universidades pueden, al menos durante dos semanas, compartir sus conocimientos y enriquecerse con el intercambio de experiencias.

Esta actividad formativa sin parangón en el mundo universitario ha demostrado, en este corto espacio de tiempo, ser un buen instrumento para generar un clima de confianza institucional y académica en donde resulta fácil establecer relaciones profesionales y científicas con la finalidad de tener continuidad en proyectos futuros de cooperación. El valor añadido de la ECL es, por tanto, contribuir a profundizar en la cooperación estratégica entre las universidades participantes estimulando la cooperación en otros planos de interés mutuo tales como la creación de grupos de trabajo para articular proyectos conjuntos de investigación, cursos de doctorado, formación de posgrado, etc.

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Hoy, 22 de noviembre, se celebra  Talento Comunicativo en la Facultad de Ciencias de la información.  En la mesa redonda de las 11 de la mañana, investigadores del CSIC y de la UCM nos cuenta las leyes que deben seguir el comunicador científico. La ponencia la completa Pere Estupinyà, director y presentador del programa de televisión “Cazador de cerebros”, para dar su visión desde el periodismo científico.

Jesús Martínez-Frías, Investigador del Centro de Astrobiología de CSIC y Antonio Liras, Investigador de la UCM, Director del Grupo Terapias Avanzadas: genética y celular, exponen los principios fundamentales de la comunicación científica a través de las experiencias en su ámbito profesional. Ambos expertos coinciden en que,  a la hora de comunicar, no es suficiente una rigurosidad científica y un estilo claro y sencillo. Se debe tener muy en cuenta la prudencia y la veracidad.

Antonio Liras  plantea, por ejemplo, que en la comunicación de las terapias avanzadas se debe tener mucho cuidado a la hora de informar sobre un avance, ya que los pacientes están deseando conocer la solución a sus problemas. Hay que ser prudentes y medidos en las palabras para no generar falsas expectativas.

Otro de los temas tratados en la ponencia fue la importancia que tiene una comunicación de los avances científicos que aumente el interés de la población en la ciencia. Jesús Martínez Frías comenta que hay algunos campos que despiertan mayor interés en la sociedad, como la astrología. Sin embargo, a la hora de comunicar los últimos avances (haciendo referencia a las investigaciones de vida en Marte), hay que tener cuidado en no caer en la pseudociencia y perder el rigor científico.

Estupinyà aporta una visión autocrítica de la relación entre ciencia y comunicación: las personas deberían ser el centro de la comunicación, y la ciencia plantearse como la solución a sus problemas.

Elena García Armada, Ingeniera Industrial e investigadora del Centro de Automática y Robótica del CSIC-UPM, coincide con su compañero de ponencia y lo aplica a su propia experiencia como investigadora. La creación del primer exoesqueleto infantil en el CSIC para la atrofia muscular es un hallazgo muy interesante para la comunidad científica, pero ¿y para la sociedad? Al final para que un proyecto tenga el impacto deseado en los medios, debe tener una cara, una historia -nos cuenta Elena-, la gente quiere ver a las personas en el centro de los avances y todo ello implica una serie de cuestiones éticas. Aunque sea complicado, buscar la colaboración de las familias es beneficioso, ya que aporta visibilidad en los medios y es bueno para conseguir financiación de los proyectos.

Hasta aquí, los expertos nos han dado su visión sobre las leyes indiscutibles y los límites que debe respetar un buen comunicador científico. Las charlas continúan a lo largo del día con diversos temas y por la tarde se procede a la entrega de los premios Talento Comunicativo Universidad Complutense de Madrid 2016.

Hasta el 19 de junio el Museo Thyssen-Bornemisza presenta la primera retrospectiva  en Europa sobre Andrew y Jamie Wyeth. La exposición, comisariada por Timothy Standring, conservador de pintura y escultura de la Gates Foundation del Denver Art Museum, nos brinda la oportunidad de conocer la vida y la obra de dos representantes del realismo americano del siglo XX.

Toda una vida manteniendo su arte próximo a las personas, los objetos y los lugares que giraban en torno a su mundo. Esa fue la clave de estos dos artistas, padre e hijo, que se refugiaron en los retratos y en las escenas cotidianas para manifestar su soledad. Los Wyeth consideraban que para pintar perfectamente algo o a alguien era necesario conocerlo a fondo. Por esta razón, sus modelos fueron, en su mayoría, familiares, amigos y vecinos.

Los Wyeth inmortalizaron los paisajes de Pensilvania y las localidades costeras de Maine con un significado íntimo para ellos. A lo largo del recorrido se pueden comprobar los rasgos individuales característicos de cada uno. Mientras que a Andrew le fascinaban los temas ordinarios, y por eso a veces relegados,  a  Jamie le obsesionaba encontrar el lado extraño de las cosas que las convertía en peculiares.

A pesar de ser prácticamente desconocidos en España, “ambos encarnan la americanidad en el arte”, como declaró Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen. La exposición está planteada siguiendo la temática de sus obras: los retratos, los lugares compartidos, los animales domésticos y una serie de desnudos. Las características propias de las composiciones parecen obedecer a la necesidad de resaltar la fisonomía y las poses para lograr un cariz intimista. En definitiva, el realismo americano de los Wyeth insiste en la búsqueda de momentos fugaces que evocan reiteradamente la inmortalidad del arte.

Delmer Daves fue un autor esencial en la renovación del western a partir de los años 50. Su obra demuestra madurez y complejidad y supone aportaciones significativas al western, además de al cine noir. Una de las películas que muestra mejor la fusión entre los dos géneros cinematográficos es “El tren de las 3:10”, un western de inspiración noir. El filme se estrenó en 1957 con el título original de 3:10 to Yuma y está basado en una historia corta de Elmore Leonard escrita en 1953. En 2012, fue seleccionada para su preservación en el Registro Nacional de Filmes por la Biblioteca del Congreso debido a su importancia cultural, estética e histórica. La película trata sobre un granjero que toma la arriesgada decisión de llevar a un forajido de mala fama ante la justicia.

 

José Antonio Jiménez de las Heras destaca de la película: “Uno de los aspectos es la cierta ambivalencia moral entre mundo del bien, el del granjero interpretado por Van Heflin; frente al mundo de la criminalidad, liderado por el grupo del personaje de Glenn Ford, Ben Wade”. Como peculiaridad, que se da en pocos westerns, el mundo oscuro es más atractivo que el bueno, además de ser mucho más complejo que este último.

 

Jiménez de las Heras elogia la cuidada estética del film, rodado en blanco y negro, en el que predomina el gris, que refleja la complejidad moral del mundo que retrata.

El utilizado es un estilo visual poco habitual en el western y típico de Delmer Daves. Es propia del director la utilización de la grúa para marcar a los personajes en el paisaje.

 

Aunque parte de la acción transcurre en un espacio reducido, una habitación de hotel, Daves consigue “dramatismo y profundidad entre los dos hombres protagonistas. El retrato de Ben Wade es muy complejo tratándose de un antagonista. Por otro lado, el granjero debe ser capaz de mitigar la fascinación que siente por Ben Wade. A lo largo de la película, empiezan a conocerse y a comprenderse”.

 

“’El tren de las 3:10’ muestra una evolución entre tratamiento cinematográfico, en el tratamiento de los temas y en la apuesta estética” concluye Jiménez de las Heras.

 

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La resistencia más sólida frente a una amenaza está personificada en Will Kane (Gary Cooper), en la película Solo ante el peligro (1952) de Fred Zinnemann. Este título marcó un nuevo horizonte para el Cine del Oeste con el denominado “Western psicológico”. Se trata de una estrategia narrativa que enfatizaba el estado anímico de los personajes confiriéndoles un carácter emocional hasta entonces inexistente. El resultado fueron cuatro Óscars, premiando al Mejor Actor Principal, el Mejor Montaje, la Mejor Canción y  la Mejor Banda Sonora Original.

El relato narra la historia de un sheriff que obedece a sus valores morales por encima de su supervivencia. Ante la llegada de un criminal y su banda, Will Kane decide no  abandonar a su pueblo, pese haber dejado el cargo ese mismo día. Esta reacción tan valerosa resulta incomprensible para su reciente esposa Amy, en aquel momento una desconocida Grace Kelly, que no entiende como su marido arriesga sus vidas por enfrentarse a unos bandidos que reclaman venganza. La angustia del sheriff se acrecienta cuando tras su petición de ayuda, los conciudadanos le dan la espalda.

Cabe destacar la innovadora construcción espacio-temporal que crea una iconografía mítica en la Historia del cine.  La originalidad reside en que el tiempo cinematográfico coincide con el tiempo real de la acción. Los planos detalle de los relojes, las vías del tren y los primeros planos de Gary Cooper en angulaciones enfáticas le otorgan un logrado dramatismo e incrementan la tensión.  Estos elementos simbólicos producen un efecto inmediato del peligro que acecha en el espectador. En lo que se refiere a la banda sonora, llama la atención la minuciosidad de su elección, el ritmo de la canción se asemeje al del péndulo de un reloj.  Asimismo, la balada off se convierte en una guía de la narración dramática.

Es necesario puntualizar que Hign Noon se forjó en una discreta compañía. Con una producción que rozaba la serie B, se convirtió en todo un éxito cinematográfico. El guionista de la película, Carl Foreman, la definió como: “Un estudio sobre el miedo que afecta a la comunidad mucho más que a cualquier individuo”. Por tanto, la película de Zinnemann conduce a pensar en el trasfondo social latente, donde se pretende acentuar la descomposición del sistema de valores de la sociedad del momento.

Desde el pasado 9 de Febrero hasta el 22 de Mayo, el Museo Thyssen propone la exposición “Realistas de Madrid”. En ella podemos apreciar la obra de siete artistas españoles que emplearon su talento, más que venerable, para acercarnos al corazón de su ciudad.
El realismo está fuertemente arraigado en la tradición pictórica española. Sin embargo, hay muchos tipos de pintura realista. En esta exposición se observa el peso de un realismo que afronta la obra artística preservando el amor por lo cotidiano a la vez que explora las huellas que deja el ser humano en su hogar y en su ciudad. Los realistas madrileños se despojan de la retórica y abordan la realidad de la manera más directa posible. Amalia Avia, Francisco López, Julio López, María Moreno, Esperanza Parada, Isabel Quintanilla y Antonio López poseen una formación en común forjada en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. La muestra, que combina la pintura, la escultura, el relieve y el dibujo, está tratada desde la evocación sentimental del espacio y del tiempo.
El recorrido por la exposición viene introducido por una serie de escenarios envueltos de una intimidad silenciosa. Guillermo Solana, director artístico del Museo y comisario de la exposición, señala que estos artistas “abordaron lo humano sin ser visto”. Por eso, pese a que la presencia humana está prácticamente ausente en la pintura, se complementa con la escultura de los hermanos López con una sorprendente afinidad con la tradición griega.
El punto de partida inicia con las naturalezas muertas y prosigue hacia los espacios más íntimos, como el cuarto de baño. Estas naturalezas muertas a veces parecen inofensivas por su aparente sencillez. Sin embargo, tras ellas se esconde una clara intención que en algunos casos se puede deducir a través de los símbolos como el de la “vanitas”, objetos que esconden la simbología del paso del tiempo y de la muerte.
El recurso de la ventana, que liga a los pintores con la nostalgia, se ha manifestado de manera continua a lo largo de los siglos. En este caso, se manifiesta la atracción por ellas y por las puertas como umbrales que protegen la intimidad. No olvidemos que este recurso, que permite a los pintores jugar con la perspectiva, está emparentado con el arte holandés del siglo XVII. Para los realistas de Madrid, son espacios de tránsito que crean un suspense narrativo de una fuerza increíble.
Pese a mostrar cierta reticencia, estos maestros de la pintura salen de la casa paulatinamente hacia el exterior para llevarnos a admirar las vistas urbanas de Madrid. La plasmación de las calles más emblemáticas de la capital evoca en nuestra mente el paso del tiempo no solo en la pintura sino también en las calles y la transformación de sus edificios.

Coincidiendo con la ceremonia de Santo Tomás de Aquino, el Paraninfo, un símbolo de la cultura universitaria, albergó el acto de investidura de los nuevos doctores. Este año, la Universidad Complutense de Madrid ha entregado el doctor “Honoris Causa” al director greco-francés Costa-Gavras, uno de los grandes maestros del cine en activo. Costa-Gavras se suma al exclusivo grupo de cineastas en recibir dicha mención ya que tan solo Carlos Saura, Luis García Berlanga y Luis Buñuel – a título póstumo – lo poseen.
La apuesta de Costa-Gavras por mostrar situaciones de injusticia con la voluntad de motivar políticamente al público constituye un rasgo característico de su carrera cinematográfica. Esta habilidad la ha querido resaltar Carlos Andradas, Rector de la UCM, cuando ha expresado que las obras del cineasta han conseguido “un combate contra la injusticia”. 
La “laudatio” fue pronunciada por José Antonio Jiménez de las Heras, Vicedecano de estudiantes y profesor de la Facultad de Ciencias de la Información. Jiménez de las Heras ha hecho hincapié en la capacidad del cineasta para “alumbrar casi un género propio dentro del cine político” y de la influencia que ha ejercido en directores de “ambos lados del Atlántico”.
En su discurso, Costa-Gavras, referente del cine comprometido o político, ha señalado el “bello regalo” que suponía la entrega del doctor “Honoris Causa”. No ha querido olvidarse de su amigo Jorge Semprún, coguionista de varias de sus películas, que le ayudó a “estructurar su comprensión del movimiento político”. Manifestó que sus vínculos con nuestro país comenzaron a principios de los años sesenta, cuando trabajó como ayudante de dirección en Torrevieja (Alicante). En este sentido, ha indicado que España ha estado siempre presente en su vida profesional y personal.
“El cine debe decidir qué papel quiere en el siglo XXI, si ser arte o apostar por la rentabilidad”. Con esta frase de significado tan rotundo, el director confirma lo que José Antonio Jiménez de las Heras pronunció durante la “laudatio”: “nunca perderá la capacidad de indignación moral”. De esta manera, se perpetúa, precisamente, las denuncias y el carácter combativo de su cine, siempre presentes en su obra cinematográfica.