Los días 13 y 14 de noviembre tuvo lugar en la capital española la 40ª Conferencia Internacional de Apoyo y Solidaridad con el Pueblo Saharaui. Unas fechas significativas que coinciden con los “vergonzosos” Acuerdos Tripartitos de Madrid, como fueron calificados  en numerosas ocasiones durante el encuentro.

Delegaciones de más de 20 países, parlamentos autonómicos, ayuntamientos, y diversas organizaciones políticas y sociales, entre otros muchos, han querido apoyar la causa reivindicando la necesidad urgente del referéndum de autodeterminación del pueblo saharaui. Un pueblo oprimido y cansado de esperar su libertad y de exigir  responsabilidades mientras se siguen vulnerando sus derechos. Sin embargo, a pesar de que la comunidad internacional no lo considere su prioridad y de que la agenda mediática se muestre pasiva, son hombres y mujeres fuertes que no se van a rendir hasta conseguir justicia. Y es precisamente por esto, por lo que se ha realizado esta conferencia, para hacer un llamamiento sobre la gravedad de la situación y advertir que se trata de una misión impostergable. Pero también este acto ha sido una muestra a la población saharaui de que no están solos,  de que cuentan con el soporte de numerosas instituciones y organismos que seguirán ayudando por conseguir una solución justa.

Tras el grito “Marruecos culpable,  España responsable”, dio comienzo la sucesión de las intervenciones de representantes políticos y organismos con el lema común: “Viva el Sáhara libre”. Se reiteró la necesidad de que el pueblo saharaui tenga la oportunidad de decidir libremente sobre su futuro y recupere su libertad, su dignidad y su independencia. En este encuentro, se mostraron muy críticos ante la inactividad internacional y han enfatizado  que la solidaridad ya no es suficiente. Por ello, se subrayó la necesidad inmediata de que España y las Naciones Unidas asuman responsabilidades políticas, históricas y morales. A este respecto, Cándido Méndez, Secretario General de la UGT, manifestó: “La ONU tiene ahora una oportunidad para recuperar su credibilidad”.

Desde Comisiones Obreras, también quisieron expresar la solidaridad  y el apoyo a la población saharaui, que desgraciadamente se enfrenta además a las terribles inundaciones vividas hace unas semanas. “Son calamidades sobre calamidades, iniciadas hace 40 años por el régimen franquista, que abandonó a la población saharaui a su suerte, a la desgracia de la ocupación”, señaló rotundamente Fernández Toxo, Secretario General de CCOO.

Mohamed Abdelaziz, Presidente de la República Saharaui y Secretario General del Frente Polisario, quiso recordar la situación vivida por el pueblo saharaui: “Cuarenta años de lucha y de continuo empeño por una causa noble, cuyos valores son la defensa de la libertad, la justicia, la dignidad humana, la paz y el apoyo a un pueblo oprimido, para el cual las fuerzas coloniales habían asignado una suerte de ocupación, destierro y genocidio”. “Las Naciones Unidas ostenta la responsabilidad de acabar con el último vestigio de colonialismo en África”, afirmó.

El delegado del Frente Polisario de la Comunidad de Madrid, Abdala Larabi, mostró su deseo de que la conferencia suponga un antes y un después en la política exterior española en vísperas de las elecciones generales y  con las siguientes palabras expresó: “Es una conferencia muy especial para nosotros, que coincide con 40 años del abandono, del exilio, del  refugio, y también  de la lucha y resistencia de un pueblo que sigue aguantando y mirando hacia el futuro”. 

El presidente de la Conferencia Europea de Apoyo y Solidaridad con el Pueblo Saharaui,Pierre Galand, señaló el hecho de que se trata de “una cuestión de compromiso por una causa justa”. Quiso subrayar que estamos ante un grave problema de violación de derechos humanos, ante el cual los europeos prefieren cerrar los ojos.

El director General de Servicios Sociales de la Comunidad de Madrid, Pablo Gómez, señaló: “todos deseamos una solución pacifica, digna para una situación que se prolonga demasiado tiempo. No más violaciones de los derechos humanos para el pueblo saharaui; no más intransigencia”. Por su parte, Fernando Maura, candidato de Ciudadanos al Congreso, quiso lanzar un mensaje de esperanza al pueblo saharaui.

Ignacio Murgui, segundo teniente alcalde del Ayuntamiento de Madrid, habló de un “abrazo entre pueblos” que debe expresarse a través de los representantes políticos e instituciones. Quiso finalizar con el hecho de que Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid, y parte de su equipo de Gobierno habían recibido ese mismo día al Presidente de la República Saharaui en el ayuntamiento. “Un encuentro donde hemos hablado de la situación de los derechos humanos y de la deuda histórica que tiene el pueblo español con el pueblo saharaui así como de  la situación que viven los presos saharauis en las cárceles de Marruecos”, añadió Murgui.

También Alberto Garzón transmitió su compromiso desde Izquierda Unida con la lucha del pueblo saharaui. Exigió la liberación de los presos políticos por parte de Marruecos y denunció el expolio de recursos naturales, reivindicando su pertenencia al pueblo saharaui. “Es una lucha de dignidad, de todos nosotros”, acentuó el Secretario de IU.

Al día siguiente tuvo lugar un acto organizado por la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara (CEAS-Sáhara). Miles de personas, que condenaron los recientes atentados de París ondeando banderas saharauis y francesas, acudieron a esta manifestación en defensa de los derechos humanos por la lucha y la libertad de la población saharaui.

El Museo Thyssen en colaboración con el Munch-museet de Oslo, presenta la primera

retrospectiva en décadas de Edvard Munch (1863-1944), uno de los mayores exponentes del

Expresionismo. En esta exposición, podemos apreciar las obras de Munch distribuidas por

temáticas que se encuentran en la obra del artista. Estos temas se corresponden o están

relacionados con los sentimientos, lo más profundo del ser humano. Las categorías en las que

se enmarca la exposición son Melancolía, Muerte, Pánico, Mujer, Melodrama, Amor,

Nocturnos, Vitalismo y Desnudos. En los temas más dramáticos, Munch utiliza una pincelada

más gruesa y menos dinámica. En los más alegres, la pincelada fluye y es más libre.

En 1893, el pintor terminó la serie de pinturas tituladas: Frieze of Life—A Poem about Life, Love

and Death (El fresco de la vida – Un poema sobre la vida, el amor y la muerte). Varias de las

obras que conformaban esa serie se encuentran en esta exposición, como La niña enferma y

La tormenta. Munch no buscaba la representación figurativa de las personas ni de los paisajes,

sino lo que le transmitía aquello que pintaba.

La importancia del ser humano en la obra de Munch es innegable, siempre en consonancia con

la naturaleza y sus paisajes. Durante su vida, repitió temas realizando variaciones en cada

cuadro; como revisitando las escenas.

En la muestra podemos encontrar xilografías que Munch realizaba antes del cuadro final. En

los grabados vemos el trabajo previo que realiza el autor y los cambios entre el grabado y la

obra final. En esta exposición, destacan las variaciones de El beso, que se encuentran al lado

del cuadro de 1893.

En muchas pinturas se encuentra la dualidad entre la mujer joven, que representa la luz, lleva

el pelo suelto, que viste de blanco; en oposición a la mujer mayor, que representa la oscuridad,

lleva el pelo recogido y viste de negro. Son alegorías de vida y muerte que Munch nos muestra

en obras como Dos mujeres en la orilla y Madre e hija. Otro tipo de mujer que se repite es la

segura de sí misma y de su sexualidad, desnuda, pelirroja y con una actitud desafiante.

Cuando Munch quiere expresar pánico, las expresiones de los personajes son grotescas y

oscuras, pero que hacen cuestionarse al espectador el porqué de esos rostros. El qué estarán

mirando, que estaría situado donde observamos el cuadro.

Los personajes en primer plano compositivo parece que nos quieren contar algo, que se

acercan a contarnos qué le pasa, o simplemente quieren salir de las escenas en las que se

encuentran.

Uno de los paisajes que más abundan son los misteriosos bosques noruegos, que Munch dota

de tonalidades frías como verdes oscuros y otras más cálidas, como el magenta de los troncos

de los árboles, y la costa. En ocasiones, el artista ondula el paisaje, hace que fluya con las

pinceladas firmes pero fluidas que le otorga al cuadro. Son los colores los que delimitan, no

hay líneas aparentes. En sus obras nocturnas, el protagonista es el cielo, de un hipnotizante

azul verdoso.

En los años finales de su vida, las pinturas de Munch se centraron en situaciones cotidianas,

como escenas rurales, tanto en el campo como en el pueblo. Estas son escenas más coloristas

y con una gama más brillante de colores.

La serie de pinturas La sala verde, en la que parece darse una interesante narrativa contenida

en un espacio, en este caso la misma habitación; la podemos encontrar en la sección de

Melancolía. En ella, se suceden celos, asesinatos y una mujer llorando.

Otro tema en el que Munch se centró en su época madura fue en el cuerpo de las modelos.

Contrasta la manera de retratarlas en la sala dedicada a Desnudos con la mujer segura que

aparece en pinturas anteriores del noruego.

En definitiva, esta es una exposición que contiene algunas obras decisivas en la trayectoria de

Edvard Munch, mostradas con la tematización que tanto parecía obsesionarle a él, un pintor

que buscaba la expresión de sentimientos y emociones. La muestra se puede ver como

exposición temporal del Museo Thyssen hasta el 17 de enero de 2016. La Plataforma de

Divulgación Científica ha realizado un vídeo en el que Paloma Alarcó, comisaria de la

exposición, comenta diferentes aspectos de la obra del conocido pintor noruego. También hay

disponible una visita virtual.

Un curso repasa la obra del director de cine español más universal

El crítico, director de cine y exdirector general de Cine entre 1986 y 1989, Fernando Méndez-Leite, participó en el curso Pedro Almodóvar: cine del deseo, deseo del cine, ahondando en la figura y en los comienzos de la obra del cineasta manchego, que “reflejaba un cambio radical en la visión que se tenía de la sociedad española en el extranjero”, afirmó. “El cine de Almodóvar era la libertad más absoluta, la amoralidad más absoluta donde nada se juzga, todo vale y todo se habla con total normalidad, incluso respecto a las cosas más increíbles”, destacó Méndez-Leite.

Películas como Pepi, Luci Bom y otras chicas del montón (1980); Laberinto de pasiones (1982); Entre tinieblas (1983); Qué he hecho yo para merecer esto (1984); La ley del deseo (1987) y sobre todo Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988), supusieron para el crítico toda una eclosión de Almodóvar en el cine patrio que le llevó a la consecución de dos premios Oscar de Hollywood en años posteriores, catalogándolo ya como un cineasta universal. “Era asombroso –recuerda Méndez Leite- a Carmen Maura la paraban por las calles de Nueva York, algo realmente sorprendente porque hasta ese momento el cine español no había salido al exterior apenas nada”.

Méndez-Leite, destacó de Pedro Almodóvar también “su propio personaje”, ya que el autor “vendía muy bien sus productos desde el primer momento. Pedro siempre ha sido, no diría yo un encantador de serpientes, pero ha contado muy bien lo que hacía y se ha contado muy bien a sí mismo, porque tiene una personalidad brillante”.