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La Universidad Complutense de Madrid (UCM), a través de su Fundación General (FGUCM) y del Vicerrectorado de Relaciones Internacionales y Cooperación, y con el patrocinio del Banco Santander, puso en marcha en el año 2006 la Escuela Complutense Latinoamericana (ECL). Se trata de una iniciativa de carácter formativo cuyo propósito principal consiste en potenciar un marco de cooperación universitaria de ámbito internacional, promoviendo actividades que aumenten los lazos de unión no sólo entre las instituciones, sino especialmente entre los miembros de las comunidades universitarias.

De esta forma, la Escuela Complutense Latinoamericana nació para estrechar los vínculos que interrelacionan a la Universidad Complutense con el resto de instituciones académicas universitarias de América Latina, hermanadas ya en muchos casos mediante convenios de colaboración. Así, la Escuela surge como un punto de encuentro entre España y Latinoamérica, en el que docentes y estudiantes de diferentes universidades pueden, al menos durante dos semanas, compartir sus conocimientos y enriquecerse con el intercambio de experiencias.

Esta actividad formativa sin parangón en el mundo universitario ha demostrado, en este corto espacio de tiempo, ser un buen instrumento para generar un clima de confianza institucional y académica en donde resulta fácil establecer relaciones profesionales y científicas con la finalidad de tener continuidad en proyectos futuros de cooperación. El valor añadido de la ECL es, por tanto, contribuir a profundizar en la cooperación estratégica entre las universidades participantes estimulando la cooperación en otros planos de interés mutuo tales como la creación de grupos de trabajo para articular proyectos conjuntos de investigación, cursos de doctorado, formación de posgrado, etc.

2_Solo_ante_el_peligro

La resistencia más sólida frente a una amenaza está personificada en Will Kane (Gary Cooper), en la película Solo ante el peligro (1952) de Fred Zinnemann. Este título marcó un nuevo horizonte para el Cine del Oeste con el denominado “Western psicológico”. Se trata de una estrategia narrativa que enfatizaba el estado anímico de los personajes confiriéndoles un carácter emocional hasta entonces inexistente. El resultado fueron cuatro Óscars, premiando al Mejor Actor Principal, el Mejor Montaje, la Mejor Canción y  la Mejor Banda Sonora Original.

El relato narra la historia de un sheriff que obedece a sus valores morales por encima de su supervivencia. Ante la llegada de un criminal y su banda, Will Kane decide no  abandonar a su pueblo, pese haber dejado el cargo ese mismo día. Esta reacción tan valerosa resulta incomprensible para su reciente esposa Amy, en aquel momento una desconocida Grace Kelly, que no entiende como su marido arriesga sus vidas por enfrentarse a unos bandidos que reclaman venganza. La angustia del sheriff se acrecienta cuando tras su petición de ayuda, los conciudadanos le dan la espalda.

Cabe destacar la innovadora construcción espacio-temporal que crea una iconografía mítica en la Historia del cine.  La originalidad reside en que el tiempo cinematográfico coincide con el tiempo real de la acción. Los planos detalle de los relojes, las vías del tren y los primeros planos de Gary Cooper en angulaciones enfáticas le otorgan un logrado dramatismo e incrementan la tensión.  Estos elementos simbólicos producen un efecto inmediato del peligro que acecha en el espectador. En lo que se refiere a la banda sonora, llama la atención la minuciosidad de su elección, el ritmo de la canción se asemeje al del péndulo de un reloj.  Asimismo, la balada off se convierte en una guía de la narración dramática.

Es necesario puntualizar que Hign Noon se forjó en una discreta compañía. Con una producción que rozaba la serie B, se convirtió en todo un éxito cinematográfico. El guionista de la película, Carl Foreman, la definió como: “Un estudio sobre el miedo que afecta a la comunidad mucho más que a cualquier individuo”. Por tanto, la película de Zinnemann conduce a pensar en el trasfondo social latente, donde se pretende acentuar la descomposición del sistema de valores de la sociedad del momento.

Coincidiendo con la ceremonia de Santo Tomás de Aquino, el Paraninfo, un símbolo de la cultura universitaria, albergó el acto de investidura de los nuevos doctores. Este año, la Universidad Complutense de Madrid ha entregado el doctor “Honoris Causa” al director greco-francés Costa-Gavras, uno de los grandes maestros del cine en activo. Costa-Gavras se suma al exclusivo grupo de cineastas en recibir dicha mención ya que tan solo Carlos Saura, Luis García Berlanga y Luis Buñuel – a título póstumo – lo poseen.
La apuesta de Costa-Gavras por mostrar situaciones de injusticia con la voluntad de motivar políticamente al público constituye un rasgo característico de su carrera cinematográfica. Esta habilidad la ha querido resaltar Carlos Andradas, Rector de la UCM, cuando ha expresado que las obras del cineasta han conseguido “un combate contra la injusticia”. 
La “laudatio” fue pronunciada por José Antonio Jiménez de las Heras, Vicedecano de estudiantes y profesor de la Facultad de Ciencias de la Información. Jiménez de las Heras ha hecho hincapié en la capacidad del cineasta para “alumbrar casi un género propio dentro del cine político” y de la influencia que ha ejercido en directores de “ambos lados del Atlántico”.
En su discurso, Costa-Gavras, referente del cine comprometido o político, ha señalado el “bello regalo” que suponía la entrega del doctor “Honoris Causa”. No ha querido olvidarse de su amigo Jorge Semprún, coguionista de varias de sus películas, que le ayudó a “estructurar su comprensión del movimiento político”. Manifestó que sus vínculos con nuestro país comenzaron a principios de los años sesenta, cuando trabajó como ayudante de dirección en Torrevieja (Alicante). En este sentido, ha indicado que España ha estado siempre presente en su vida profesional y personal.
“El cine debe decidir qué papel quiere en el siglo XXI, si ser arte o apostar por la rentabilidad”. Con esta frase de significado tan rotundo, el director confirma lo que José Antonio Jiménez de las Heras pronunció durante la “laudatio”: “nunca perderá la capacidad de indignación moral”. De esta manera, se perpetúa, precisamente, las denuncias y el carácter combativo de su cine, siempre presentes en su obra cinematográfica.

Un día antes de la investidura de Costa-Gavras como “Doctor Honoris Causa”, tuvo  lugar en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid un encuentro extraordinario del cineasta con un público incondicional. En la sala se hallaban Carlos Andradas, Rector de la UCM y Fernando Lara, ex Director General de Cine y 20 años director del Festival de Cine de Valladolid. Tras la proyección de la premiada Missing (1982), la presentación del acto estuvo a cargo de la Vicerrectora de Extensión Universitaria, Cultura y Deporte, María Nagore. La Decana de la Facultad, Carmen Pérez de Armiñan, dio comienzo al interesante coloquio que contó con el enriquecedor testimonio de este gran maestro del cine.

Los participantes de la mesa, el profesor José Antonio Jiménez de las Heras y Ricardo Jimeno, experto en la obra de Costa-Gavras,  resaltaron “el impacto social y político más allá del hecho cinematográfico”. Asimismo, se señaló la clave del ritmo – “un ritmo narrativo increíble”-  en la obra del cineasta. Fue muy interesante para la sala conocer el origen de su vocación cinematográfica. Así, mencionó que cuando era joven, se dio cuenta de que el cine no trataba historias verdaderas, de manera que pensó que algún día habría que hacerlas.  Con esa férrea voluntad, Costa-Gavras lo hizo posible. El director griego explicó que no hay que hacer películas para el público porque sería imposible complacer a millones de personas y aclaró: “Hago las películas como yo querría verlas”.

En el encuentro, se expusieron los detalles acerca de Missing, que narra la historia real sobre la desaparición de un norteamericano durante el golpe de Pinochet y denuncia la colaboración de los Estados Unidos en el derrocamiento de Allende. Esta película que supuso un punto de inflexión en su filmografía, fue recibida positiva y negativamente por los americanos, según relató Costa-Gavras. Asimismo, contó, anecdóticamente, que pensó en realizar el rodaje de la película en Barcelona-incluso Felipe González le dio las direcciones- aunque, finalmente, se  grabó en México.  Entre la audiencia al acto, un asistente chileno quiso expresar al director que Missing es, para ellos, un signo de memoria histórica.

En el turno de preguntas, los oyentes manifestaron su admiración por la aportación fílmica y la lección de ética de la obra  del cineasta.  En respuesta a las numerosas cuestiones planteadas, el octogenario director enfatizó el problema que existe en Europa, donde “La financiación de las películas depende de los bancos, las televisiones y los Estados”. El director de Estado de sitio añadió: “En el contenido no hay censura; es una censura económica”. Asimismo, reflexionó sobre la democracia que tenemos en la actualidad, “una democracia dirigida por la economía”. “Hay que dejar participar a la gente joven y a las mujeres en la política porque puedan cambiar el mundo”, subrayó el cineasta ganador de varios Óscars.

A la pregunta: ¿Qué pudor hay que tener como director? Costa-Gavras respondió que se trata de un problema ético  permanente: “Las imágenes tienen otra fuerza distinta a las palabras”. Igualmente, quiso señalar que ante este dilema, él emplea  en sus películas metáforas fuertes. En el cierre de esta fructífera charla, Costa- Gavras manifestó que hay que luchar contra la autocensura y ser personal. Quiso dejar claro que un cine nacional no puede  existir si no hay voluntad política. Por ello, declaró: “Es necesario que cada Estado tenga su cine y ayudar a la producción nacional y así, el cine va a continuar”.

Beatriz Rodríguez Cuadrado

Fotografía: Daniel Antonio Aragón Fernández

Missing (1982), estrenada en España con el título de Desaparecido, es sin duda una de las obras maestras de Costa-Gavras. Se trata de su primera película de producción estadounidense, que adapta la novela de Thomas Hauser The Execution of Charles Horman. An American Sacrifice (1978), libro que aborda la búsqueda emprendida por un padre norteamericano para encontrar a su hijo, desaparecido en los primeros días posteriores al golpe de estado de Pinochet en Chile.

Para el papel protagonista, Gavras escogió a Jack Lemmon, una leyenda del cine clásico de Hollywood que logró con este título uno de sus papeles más celebrados como el padre del escritor desaparecido. Sissy Spacek, actriz de Malas Tierras y Carrie, interpretó a la mujer del desaparecido.

En el apartado técnico, Gavras contó por segunda vez, después de Clair de femme, con el director de fotografía argentino Ricardo Aronovich, curtido en el cine sudamericano y operador, tras su exilio en Francia, de Louis Malle o Yves Boisset. Gavras le pidió una luz desdramatizada, “clara, casi luminosa”, porque quería que “el drama emergiera al margen de esa significación y de la técnica”. La inconfundible banda sonora pertenece al reconocido compositor Vangelis.

La película fue galardonada con la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 1982 y Lemmon ganó el premio de Mejor Actor. También se le concedió el Oscar al mejor guión adaptado. El film también estuvo nominado en las categorías de mejor película y actor y actriz protagonistas.

La película generó una fuerte polémica que llegó a alanzar al Departamento de Estado norteamericano, al que el film acusa sin ambages de cooperar activamente en el derrocamiento del gobierno de Allende en Chile.

Missing marca un punto de inflexión en la obra de Costa-Gavras. Su espíritu de narrador de conflictos políticos se combina con el drama los personajes, y la mirada del protagonista (un excelente Lemmon) guía al espectador para describir los horrores de la represión, lo que da como resultado una obra profundamente humanista, tan rabiosa como emocionante y clara en su ritmo y narrativa.

Quizá, mi cine habla directamente del mundo político y de una manera que no se había visto antes […], no verdaderamente analítica sino en el plano de la emoción que se provoca, y ¿por qué? Porque yo creo que estamos hechos de razón y de emoción, y que el desequilibrio de una y otra hace que seamos diferentes o no. La política se debe a la emoción, no a la razón, y cuando es la razón lo que predomina, entonces, se está lejos de la política. Yo creo que mis películas intentan tener las dos, la razón y la emoción”.

                                                                                                               Costa-Gavras

 

En esta cita del director de origen griego percibimos la clave para entender por qué su obra es considerada el exponente más célebre de lo que se conoce como cine político. El contenido y el enfoque de sus películas consiguen un impacto emocional extraordinario en tanto que se construyen bajo un discurso de validez universal. Su visión, de espíritu constructivo, se halla repleta de emociones que conducen al espectador a una profunda reflexión. Es indudablemente preciso entender que no proyecta escenarios insalvables, sino que reivindica la resolución de un mecanismo fallido que provoca injusticias. En este sentido, debemos subrayar el concepto de progreso ético y político que otorga a sus films una increíble naturaleza constructiva.

 

No cabe duda de que la intención de las obras de Costa-Gavras es transmitir al público un planteamiento político explícito. La cuestión está en que se propone, deliberadamente, tratar la política como una materia dramática. Para el director, el contenido del cine político está relacionado con las preocupaciones de orden contemporáneo. Sin embargo, pese a que sus películas poseen desenlaces negativos, la esperanza siempre está representada en la victoria moral de sus protagonistas.

 

Costa-Gavras ha conseguido la difícil tarea de convertir el cine en un “arte de sensibilización” ante una preocupante realidad histórica. En una ocasión, el cineasta declaraba: “No sé si puedes cambiar políticamente a la gente con una película, pero puedes empezar una discusión política”. Claramente, con sus obras cinematográficas lo ha logrado. Pues ante todo, los conflictos que plantea alcanzan los sentimientos del espectador. En definitiva, su filmografía constituye una obra maestra donde las imágenes y la narración que las acompañan hacen que el público acabe completamente implicado en los problemas políticos y morales denunciados.

 

A Costa-Gavras (Atenas, 1933) lo hemos visto profundamente involucrado en temas históricos, sociales y políticos a lo largo de su brillante y fructífera trayectoria cinematográfica. Sus películas han sido premiadas con tres Óscars, La Palma de Oro, el Premio al Director y el del Jurado del Festival de Cannes, un Oso de Oro en el Festival de Berlín y un César, entre otros muchos galardones.
Este director, nacido en Grecia y establecido en Francia en su juventud, nos muestra la realidad, muchas veces cruel, de la vida con personajes cuya angustia traspasa los límites de la pantalla. Porque, ante todo, Costa-Gavras es un director que revela los abusos, la injusticia y la opresión desmesurada sufrida en el mundo. Por ello, sus largometrajes se convierten en herramientas de compromiso, sin renunciar al espectáculo, y en donde el espectador percibe la valentía y el talento del cineasta.
La película que le otorgó a Costa-Gavras la fama internacional es Z (1969), una adaptación de la obra de Vassilis Vassilikos, con guión del escritor y político español Jorge Semprún, que recrea el asesinato político de un diputado orquestado por los poderes del estado. Este filme fue premiado con dos Óscars, a la mejor película de habla no inglesa y al mejor montaje. Posteriormente, el cineasta griego mostraría los horrores del estalinismo en La confesión (L’aveu, 1970), y la actividad de la guerrilla tupamara y las implicaciones de la CIA en Latinoamérica en la extraordinaria Estado de sitio (État de siège, 1972).
No ajena a la polémica y con un resultado magnífico que le valió un Óscar al mejor guión adaptado y la Palma de Oro de Cannes, su película Desaparecido (Missing, 1982) es una afirmación de su compromiso con la verdad. La trama, ambientada en Chile durante el golpe de Pinochet, narra la historia real de la desaparición de un norteamericano, buscado sin descanso por su padre y su esposa (unos extraordinarios Jack Lemmon y Sissy Spacek), y pone el foco sobre la colaboración norteamericana en el derrocamiento de Allende.
La caja de música (Music Box, 1989) fue valedora de un Oso de Oro. Jessica Lange interpreta a una abogada estadounidense que afronta la defensa de su anciano padre, un emigrante húngaro que es acusado de haber cometido crímenes de guerra durante el nazismo.
La polémica continúa en Amén (Amen, 2002). El largometraje aborda el silencio y la indiferencia del Vaticano ante el genocidio nazi. El cineasta quiso subrayar que no pretendía juzgar a nadie, sino plantear interrogantes sobre la condición humana y mostrar la resistencia contra los silencios ante las brutalidades cometidas.
En su última película, El capital (Le capital, 2012), el cineasta retrata la política y el consentimiento del poder ilimitado de los bancos, a la vez que reflexiona sobre el devastador modelo que ha conducido a la crisis económica. En una entrevista a colación de este filme, el director expresaba su postura ante la crisis de nuestro tiempo: “Lo único que puede salvar a Europa es situar la cultura y la educación por encima de la economía”.

La ciencia y la investigación no pueden vivir de espaldas a la Universidad.  Es precisamente la promoción, el desarrollo y la calidad de la actividad investigadora lo que preocupa a todos los que son conscientes de la precaria situación que está viviendo la ciencia española en estos momentos. Sin embargo, la cuestión es que esta situación no solamente debe alarmar a las personas relacionadas con el ámbito científico, sino a toda la sociedad, porque sin la ciencia no hay avance.

¿Qué futuro le espera a la ciencia con el partido político que gane las próximas elecciones del 20 de diciembre? Para responder a esta pregunta, la Plataforma de Investigadores de la UCM organizó el debate “La Ciencia como motor de futuro”, donde diferentes representantes políticos explicaron el lugar que ocupa la ciencia en sus respectivos programas. Las preguntas del debate en la voz de Manuel Seara, moderador del debate y director del programa de RTVE “A hombros de gigantes”, contenían diversos temas planteados por los investigadores de dicha plataforma.

Antes de comenzar el  debate, el moderador esbozó resumidamente el panorama lamentable que viven la ciencia y los investigadores en España.  El último informe de la Fundación COTEC destaca que el gasto en I+D ejecutado en nuestro país fue en 2013 de 13.000 millones de euros,  un 2, 8 % inferior al año anterior. “Sin inversión no hay ciencia pero sin unas condiciones mínimas tampoco”, señaló. A esta cruda realidad se suma que tenemos la inversión y el personal de hace más de una década. “Muchos de los aspirantes a ocupar ese puesto de científico pasan buena parte de su vida en contratos pre y postdoctorales a la espera de convocatorias que se retrasan o, mucho peor, que no llegan”, expresó Seara. “La ciencia es extrañamente competitiva; para estar a la vanguardia mundial tienes que invertir en I+D, y se necesita una estrategia nacional”, añadió el moderador.

A continuación, se presentaron algunos de los planes de cara a la próxima legislatura. En lo relativo al lugar que ocupará la palabra ciencia en el frontispicio de un edificio ministerial, María Jesús Moro, diputada del Grupo Popular por Salamanca, expresó que es una decisión del presidente del Gobierno, pero que el compromiso del PP en materia de ciencia comienza precisamente con la mano tendida al acuerdo sobre ella. Juan José Moreno, ex director general de Transferencia de Tecnología y Desarrollo Empresarial en el MICINN, en representación del PSOE, enunció las medidas que proponen, como la presencia de un consejo asesor, una mayor implicación por parte del presidente de Gobierno, y un ministerio donde la ciencia sea realmente importante. Emilio Criado, representante de Izquierda Unida, indicó que en el programa de su partido está la creación de un ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología que concentre las competencias de I+D. Por su parte, Fernando Broncano Rodríguez, catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia en la Universidad Carlos III, expresó desde Podemos que hay un problema a largo plazo con la ciencia española en su relación con el tejido social, productivo, económico y cultural. Habría que trabajar en dos terrenos: la inversión y la transformación de la gestión científica. José María Rojas, coordinador Nacional de Política Científica de Ciudadanos, manifestó que la ciencia no es solo un motor económico, sino también un elemento social muy importante. Igualmente, señaló la necesidad de conseguir un pacto estatal de la ciencia y propuso un  comité para su desarrollo que asesore en todos los aspectos al gobierno.

Durante el debate, resultó destacable la intervención de José Manuel Torralba Castelló, Director General de Universidades  e Investigación, que manifestó el margen de actuación que tiene la Comunidad de Madrid  para incrementar la inversión.  Del mismo modo, apuntó que desvincular la ciencia de la educación no tiene sentido, cuando el 75% de la producción científica depende de la universidad. Además, quiso enfatizar que se  trata de recuperar lo que había en 2009 a través de un sistema de financiación distinto al actual.  Así, señaló la disposición a llegar a acuerdos. Además, expresó que las universidades públicas recibirán el año que viene entre 60 y 70 millones de euros. También, en cuanto a la Comunidad de Madrid, mencionó la pérdida de competitividad en la atracción de fondos europeos.

El hecho de que la edad media de los investigadores españoles esté en 54 años suscitó las preguntas: ¿Qué medida harían para rejuvenecer la plantilla? ¿Y para parar la fuga de cerebros?.Cada partido la abordó desde diferentes perspectivas: Broncano, desde Podemos, declaró que plantean una carrera científica como plan de vida. Habló de la necesidad de resolver la situación de los profesores asociados; su intención es que ninguna universidad tenga más del 10% de este colectivo .Emilio Criado expresó que Izquierda Unida pretende un aumento del 50% del personal dedicado a I+d. Sobre la actuación del actual gobierno consideran que: “No fue capaz de garantizar que entre el paso de postdoc y la entrada a la plantillas hubiese un escenario claro de oferta de plazas”. El representante del PSOE quiso dejar claras las cifras: “Se han perdido 12.000 investigadores en los últimos cuatro años. Se calcula que un 35% de los investigadores españoles están fuera de España trabajando (…)”. Su propuesta es un plan de recuperación y consolidación de talento. Tienen pensado recuperar en cuatro años 10.000 investigadores. La diputada del Partido Popular por Salamanca señaló la predisposición a realizar una mejora en la planificación de recursos: “La idea es seguir con una línea que se ha abierto para desarrollar una carrera investigadora mucho más flexible”. A lo que añadió el compatibilizar el crecimiento en los contratos Ramón y Cajal a través de procesos de selección más ágiles.  Desde Ciudadanos, se habló de medidas para subsanar las graves deficiencias existentes y de la necesidad de una tasa de reposición. Para ello, “Es necesario una reforma de la carrera investigadora con medidas “antiendogamia”, favoreciendo el merito”, matizó Rojas.

El debate se cerró con una sucesión de preguntas por parte de unos asistentes un tanto decepcionados por  las respuestas de la mesa. Quisieron resaltar que en España se hace mucha ciencia pero que, sin embargo, esta no tiene el impacto que se merece. No sabemos si este debate influirá en la decisión del próximo domingo; lo único que podemos esperar es que, gane el partido que sea, no se olvide del papel tan importante que desempeña la ciencia en el funcionamiento y el progreso de un país.